México es un país de contrastes inimaginables:

desiertos y selvas exuberantes, montañas azules y valles silenciosos,
volcanes milenarios y bosques.

Llevo más de cincuenta años recorriéndolo; he caminadosenderos pedregosos,
pueblos llenos de magia, mercados,tierras de nadie, fiestas antiguas
que revelan el encuentrode dos mundos.

He seguido las velas encendidas para losmuertos,
las miradas que se cruzan en infinita soledad.

En el lenguaje de sus cascadas inmensas, en el espejo de sus ríos y sus lagos escondidos,
en la orilla de sus mares,he aprendido a conocerme.

Cada encuadre que helogrado lleva lo mejor de mí.

El paisaje único y diverso de esta tierra me descubrió la magia de mirar lo invisible;
con ello he intentado dejar un legado para las futuras generaciones.

Detrás de mi profundo entusiasmo y entrega estápresente la inquietud
de que mis imágenes le hagan justicia a México.

Jamás he negado sus grandes contrastes y contradicciones;
Pero he dado testimonio de que son más susbondades que sus miserias.

 

Demetrio Bilbatúa